¿Idiotas o ciudadanos? por Félix Ovejero Lucas (CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA, Nº 184, agosto 2008)

image

¿Idiotas o ciudadanos?
por Félix Ovejero Lucas (CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA, Nº 184, agosto 2008)

«Abundan las señales de que los ciudadanos han perdido interés por la política. La constatación de esa circunstancia acostumbra a preceder a un lamento y, poco más tarde, a la recomendación de alentar la cultura ciudadana. Casi siempre.  Porque el lamento no es generalizado y, con frecuencia, ni siquiera es honesto. Para una parte importante del pensamiento conservador, la democracia puede prescindir de los ciudadanos. Incluso más: es mejor que prescinda.  Llanamente, no serían de fiar. Para llegar a esa conclusión se han aducido diversos argumentos. Por lo general, todos ellos diversas variantes de una idea bien sencilla: los ciudadanos serían poco menos que idiotas y, por ende, sus elecciones idiotez superlativa.  Idiotas en cualquiera de las acepciones de la palabra: en la griega, la que se aplica al ciudadano vuelto hacia sí mismo, que ignora a los demás, lo público; o en las más recientes, la originariamente francesa, como ignaro, como desinformado, o, la más común, como trastornado, como incoherente.
Cuando se sopesan los problemas invocados para desconfiar de los ciudadanos, se repara en que atañen menos a la calidad de los ciudadanos que al diseño de las instituciones.  Un diseño que responde a la exigencia liberal de asegurar la libertad negativa, de minimizar las intromisiones en la vida de los ciudadanos, como se verá. En realidad, la democracia moderna está pensada para operar con ciudadanos ignorantes y egoístas, despreocupados por la cosa pública

Acceder al texto completo del artículo