Commomwealth. La república de la propiedad por Antonio Negri y Michael Hardt (Commomwealth. El proyecto de una revolución del común)

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Commomwealth. La república de la propiedad
por Antonio Negri y Michael Hardt (Commomwealth. El proyecto de una revolución del común)
«El término «republicanismo» se ha utilizado en la historia del pensamiento político moderno para nombrar una gama de tendencias políticas diversas, rivales y a menudo antagónicas. Thomas Jefferson señalaba lo siguiente reflexionando en sus últimos años de vida sobre los primeros años de la Revolución estadounidense: «Pensábamos que era republicano todo aquello que no era monarquía». Desde luego, encontramos un abanico igualmente considerable cuando no más amplio de posiciones políticas designadas con ese término en los periodos revolucionarios francés e inglés. Pero finalmente una definición específica del republicanismo moderno se impuso a las demás: un republicanismo basado en el imperio de la propiedad y en la inviolabilidad de los derechos de propiedad privada, que excluye o subordina a aquellos que carecen de propiedad. Los no propietarios no son, en palabras del Abate Sieyès, más que «una inmensa muchedumbre de instrumentos bípedos, sin libertad, sin moralidad, que no posee sino manos de exigua ganancia y un alma devastada». No hay un vínculo necesario o intrínseco entre el concepto de república y el imperio de la propiedad, y de hecho sería plausible una tentativa de restaurar o crear ideas alternativas o nuevas de república no basadas en la propiedad. Lo que queremos decir es sencillamente que la república de la propiedad surgió históricamente como el concepto dominante.
El curso de las tres grandes revoluciones burguesas -la inglesa, la estadounidense y la francesa- demuestra el surgimiento y la consolidación de la república de la propiedad. En cada uno de los casos, el establecimiento del orden constitucional y el imperio de la ley sirvieron para defender y legitimar la propiedad privada. Más adelante en este mismo capítulo exploramos cómo los procesos radicalmente democráticos de la Revolución inglesa se vieron bloqueados por la cuestión de la propiedad: un «pueblo de la propiedad» hubo de enfrentarse a «una multitud de los pobres». Aquí, en cambio, nos centramos brevemente en el papel de la propiedad en las Revoluciones estadounidense y francesa.»

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