Desobediencia civil por Thierry Paquot (Le Monde diplomatique)

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Desobediencia civil
por Thierry Paquot (Le Monde diplomatique)

«Tomar una fábrica para impedir que los encargados a sueldo del patrón que decide deslocalizar se lleven las máquinas; casar a homosexuales; sesionar en silencio en una asamblea o cortar pacíficamente la calle son algunas de las acciones políticas que se asocian muy a menudo a la "desobediencia civil". Una actitud no tan novedosa.
Un día de julio de 1846 (el 23 o el 24), en Concord (Massachussets, Estados Unidos), donde había nacido en 1817, Henry D. Thoreau se cruza con Samuel Staples, inspector municipal, quien le reclama el pago de sus impuestos y está dispuesto incluso a adelantarle el dinero necesario para saldar su deuda. David Thoreau, que vive desde hace aproximadamente dos años en una cabaña en el corazón del bosque de Walden y se dirige a la ciudad a recoger sus zapatos que había mandado a arreglar, está un poco desconcertado. Responde que se niega, por una cuestión de principios, a pagarle al Estado más aún cuando está en desacuerdo con su política y en absoluto desea contribuir a financiar la guerra contra México. Entonces, es detenido y debe pasar la noche en prisión, a pesar de que una «misteriosa» mujer (probablemente María Thoreau, su tía) pagó el impuesto.
David Thoreau se siente obligado a narrar su experiencia y fundamentar su actitud. Escribe «La relación del individuo con el Estado».
Fue León Tolstoi quien, no se sabe bien cómo, lo leyó e invitó a los estadounidenses, en una carta publicada por la North American Review, a comienzos del siglo XX, a retomar esta actitud valiente y ejemplar de un individuo que se atreve a enfrentarse al Estado cuando éste equivoca su camino. Poco tiempo antes,  un estudiante indio de la Universidad de Oxford, Mohandas K. Gandhi, vegetariano, se relaciona con otros vegetarianos, entre ellos Henry S. Salt, biógrafo de Thoreau, quien le presta este texto. Gandhi se entusiasma y, ejerciendo como abogado en Sudáfrica, lo publica en su revista, Indian Opinion, el 26 de octubre de 1907. Más tarde, y hasta su asesinato en 1948, no dejará de preconizar la desobediencia civil, que asocia a la práctica de la no violencia.
Lo importante era que se reconocía definitivamente la idea de que un solo ciudadano pudiera sublevarse contra su gobierno, íntimamente convencido, con el fin de estar de acuerdo con los principios constitutivos de su Estado.
Es esta idea la que reivindicará, en su momento, David Thoreau. ¿De qué se trata? En las primeras líneas de su texto, señala hasta qué punto la existencia  de cualquier gobierno corresponde a una falta de conciencia en los ciudadanos. «La única obligación que me incumbe con razón —afirma— consiste en actuar en todo momento en conformidad con mi idea del bien». Más  adelante, ilustra este principio moral explicando que una nación llamada «libre» no puede tener la sexta parte de su población reducida a la esclavitud y que por consiguiente «es hora de que la gente honesta se rebele y piense en la revolución».»

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