El uso de los derechos humanos para vender la guerra por Jean Bricmont (Imperialismo humanitario)

image

El uso de los derechos humanos para vender la guerra
por Jean Bricmont (Imperialismo humanitario)
«Las sanciones impuestas a Iraq entre 1990 y 2003, combinadas con los devastadores efectos de la Guerra del Golfo de 1991, en el transcurso de la cual las infraestructuras civiles fueron el blanco principal, tuvieron efectos catastróficos sobre la población civil. Cientos de miles de niños murieron debido a esas sanciones. El coordinador de las NNUU para la ayuda humanitaria en Iraq, Dennos Halliday, dimitió en 1998 declarando: “Estamos en proceso de destruir toda una sociedad. Es así de simple y de terrible. Es algo ilegal e inmoral.” Cuando le comentaron que los efectos de esas sanciones se debían a la indiferencia del régimen hacia su propia población, Halliday respondió: “Eso son fruslerías. El hecho es que (antes de las guerras contra Irán y Kuwait) se había invertido masivamente en infraestructuras civiles. Tenían un sistema educativo y de atención sanitaria que era la envidia de todos sus vecinos árabes. Iraq tenía un extenso sistema de distribución de alimentos antes de que nosotros interviniéramos”.
El sucesor de Halliday, Hans von Sponeck, dimitió en febrero de 2000 por las mismas razones, y Jutta Burghardt, que dirigía el programa alimentario internacional para Iraq, lo hizo poco después. En un devastador informe sobre la política de sanciones, Marc Bossuyt escribió:
“El régimen de sanciones contra Iraq tiene como objetivo evidente conducir a la población iraquí a unas condiciones de vida (carencia de alimentos, medicinas, etc.) que han sido calculadas para destruirla total o parcialmente. No importa que esa destrucción física deliberada tenga como objetivo la seguridad de la región. Había evidencias claras de que miles de civiles estaban muriendo y que cientos de miles morirían en el futuro si el Consejo de Seguridad continuaba con las sanciones; esos muertos no son un efecto colateral indeseado. El Consejo de Seguridad es responsable de todas las consecuencias conocidas de sus acciones. Los organismos que ejecutan esas sanciones no pueden ser absueltos de ‘la intención de destruir’ al pueblo iraquí. La embajadora de EEUU ante Naciones Unidas (Madeleine Albright) lo ha admitido. Cuando se le preguntó si valían la pena medio millón de muertos, respondió: ‘pensamos que ese precio ha valido la pena’. Los Estados que imponen estas sanciones deberían responder a estos interrogantes según la convención sobre el genocidio”.»

Texto con actividades

Curso:

Contenidos: