Baruch Spinoza por Michel Onfray (Los libertinos barrocos)

image

Baruch Spinoza
por Michel Onfray (Los libertinos barrocos)
«La expresión "ni reír ni llorar, sino comprender" se encuentra en una carta de respuesta de Spinoza a Oldenburg. El inglés expone sus temores por la situación política de su país: teme una guerra inminente. Spinoza le responde: "En lo que a mí respeta, estos trastornos no me provocan ni risa ni lágrimas, sino que me incitan más bien a filosofar y a observar con más atención la naturaleza". ¿Qué quiere decir? Que el juicio importa poco, que no trata de moralizar, que hay que situarse más allá del bien y del mal para intentar comprender mejor el qué ocurre, cómo y de qué manera ocurre, y esto con el objetivo de conseguir la serenidad de ánimo.
Spinoza filosofa de la misma manera en la que observa bajo la lente del microscopio los detalles de las alas de una mariposa o de un insecto, lo que hace también en algunas ocasiones; es la misma manera de proceder de Galileo, con el ojo pegado al telescopio: observar, demostrar, captar los mecanismos propios del real.
Spinoza no reconoce límite alguno  a la razón: los problemas relativos a la fe, la creencia, el cristianismo, la piedad, los milagros, o los que se refieren a la república, el Estado, la democracia la monarquía, el soberano, el príncipe, son sometidos bajo su pluma al examen de una razón empleada como instrumento de emancipación y libertad.
Spinoza lleva a cabo una genealogía de la religión. Los hombres se inventan dioses por miedo, por temor. Miedo a lo desconocido, a la muerte, al paso del tiempo, al destino, a la realidad, a lo que se resiste al entendimiento. De ahí las lógicas irracionales activadas por el pensamiento mágico para conjurar la angustia existencial de individuos y colectividades.»

Acceder al texto con preguntas (en gallego)

Curso:

Contenidos: