Poder, conformidad y obediencia por Philip Zimbardo (El efecto Lucifer)

Poder, conformidad y obediencia
por Philip Zimbardo (El efecto Lucifer)
«Los ejemplos más dramáticos de «control mental» y de cambio conductual dirigido son consecuencia de la manipulación sistemática y constante de los aspectos más prosaicos de la naturaleza humana en algún entorno restrictivo.
• El  poder de los médicos para que las enfermeras traten mal a los pacientes El  poder de los médicos para que las enfermeras traten mal a los pacientes
La relación entre médicos y enfermeras, ¿es una relación de autoridad basada en el poder? De ser así, ¿hasta qué punto le es difícil a una enfermera desobedecer la orden de un médico cuando sabe que está mal? Para saberlo, un equipo formado por médicos y enfermeras estudió la obediencia en el sistema de autoridad de un hospital real viendo si unas enfermeras obedecían o no una orden errónea que les daba un médico desconocido.
• Obediencia sexual a la autoridad: el engaño del cacheo
El llamado «timo o engaño del cacheo» se ha perpetrado en varias cadenas de restaurantes de comida rápida de todos los Estados Unidos. Este fenómeno demuestra el poder de la obediencia a una autoridad anónima pero que parece ser importante. El modus operandi es que el encargado o la encargada del establecimiento recibe una llamada telefónica de un hombre que se identifica como agente de policía y que dice llamarse, por ejemplo, Scott. Necesita urgentemente su ayuda en un caso de robo por parte de un empleado o una empleada de su establecimiento. Durante la conversación insiste en que se le dé el tratamiento de «señor». Antes ya ha reunido información pertinente sobre los procedimientos y los detalles del establecimiento. También sabe cómo obtener la información que desea mediante preguntas guiadas con habilidad, como hacen los buenos magos y los «mentalistas» profesionales. Es un buen timador.
• La banalidad del mal
En 1963, la filósofa social Hannah Arendt publicó lo que acabaría siendo un clásico de nuestros tiempos, Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal. En esta obra nos ofrece un análisis detallado del juicio por crímenes de guerra de Adolf Eichmann, la figura nazi que organizó personalmente el asesinato de millones de judíos. La defensa que hizo Eichmann de sus actos fue similar a la de otros líderes nazis: «Me limitaba a cumplir órdenes». En palabras de Arendt, «[Eichmann] recordaba perfectamente que hubiera llevado un peso [en su conciencia] en el caso de que no hubiese cumplido las órdenes recibidas, las órdenes de enviar a la muerte a millones de hombres, mujeres y niños con la mayor diligencia y meticulosidad» (pág. 25).
Sin embargo, lo que más sorprende en la descripción que Arendt hace de Eichmann es que, en muchos sentidos, parecía una persona totalmente ordinaria.»

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