La neurología de la conciencia por Antonio Damasio (Y el cerebro creó al hombre)

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La neurología de la conciencia
por Antonio Damasio (Y el cerebro creó al hombre)
«Para conseguir una mejor descripción de la manera en que el tronco encefálico sirve a la mente consciente, es preciso examinar con mayor detenimiento los componentes que intervienen en estas operaciones. Un análisis de la neuroanatomía del tronco encefálico revela la presencia de diversos sectores de núcleos. El sector situado en la parte inferior del eje vertical del tronco encefálico, en amplia medida dentro del bulbo raquídeo, contiene los núcleos que se encargan de la regulación visceral, sobre todo de la respiración y la función cardiaca. Una destrucción sustancial de estos núcleos significaría la muerte. Por encima de ese nivel, en el mesencéfalo y en la protuberancia anular o puente de Varolio, encontramos aquellos núcleos cuyo deterioro se vincula no con la muerte, sino con el coma y el estado vegetativo. En líneas generales, se trata del sector que discurre verticalmente desde el nivel medio de la protuberancia anular hasta la parte superior del mesencéfalo, y que ocupa la parte posterior del tronco, no la frontal, por detrás de una línea vertical que separa la mitad dorsal del tronco encefálico de la frontal. Dos estructuras más forman también parte del tronco encefálico, el téctum o techo mesencefálico y el hipotálamo. El téctum forma una estructura formada por los colículos superior e inferior, (...) desde el punto de vista arquitectónico, proporciona una suerte de techo a la parte superior y dorsal del tronco encéfalo. Además de su papel en el movimiento relacionado con la percepción, los colículos están implicados en la coordinación e integración de imágenes. Si bien el hipotálamo se halla situado inmediatamente por encima del tronco encefálico, su intensa intervención en la regulación de la vida y en las intrincadas interacciones con los núcleos del tronco encefálico justifica su inclusión en la familia de éste.
La idea de que ciertos sectores del tronco encefálico tendrían una importancia decisiva en la conciencia, en tanto que otros no, proviene de una observación clásica debida a dos distinguidos neuró-logos, Fred Plum y Jerome Posner. Ambos creían que sólo una lesión localizada por encima del nivel de la línea media de la protuberancia anular se asociaba con el coma y el estado vegetativo. Por mi parte, convertí la idea en una hipótesis específica que permitía proponer una razón para el ajuste de este nivel: en efecto, cuando consideramos el tronco encefálico desde la perspectiva de las regiones cerebrales situadas más arriba en el sistema nervioso, descubrimos que la acción de recoger el conjunto de la información corporal sólo se completa por encima de la línea media de la protuberancia anular. En niveles del tronco encefálico situados por debajo esta línea, y en la médula espinal, el sistema nervioso sólo puede servirse de una información parcial sobre el cuerpo, porque la línea media de la protuberancia anular es el nivel en que el nervio trigémino (quinto par craneal) penetra en el tronco encefálico trayendo consigo información sobre el sector superior del cuerpo (la cara y todo lo que hay en ella, el cuero cabelludo y el cráneo). Sólo por encima de este nivel el cerebro dispone de toda la información que necesita para crear mapas exhaustivos del conjunto del cuerpo, y para generar, en el seno de esos mapas, la representación de aspectos del interior que permanecen relativamente invariables y que ayudan a definir el proto sí mismo. Por debajo de ese nivel, el cerebro aún no ha recopilado todas las señales que necesita para crear una representación de todo el cuerpo secuencia a secuencia. (...)»

La búsqueda por comprender la conciencia

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