Optimismo y pesimismo por Leibniz (Principios de la naturaleza y de la gracia fundados en la razón), Voltaire (Cándido) y Schopenhauer (El mundo como voluntad y representación)

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Optimismo y pesimismo
por Leibniz (Principios de la naturaleza y de la gracia fundados en la razón), Voltaire (Cándido) y Schopenhauer (El mundo como voluntad y representación)
«Mismo de la perfección del autor supremo se sigue que no sólo el orden total del universo es el más perfecto que puede darse, sino también que cada espejo viviente que representa al universo según su punto de vista, es decir, cada mónada, cada centro sustancial, debe tener sus percepciones y sus apetitos regulados del modo más compatible con todo el resto. (Gottfried Leibniz, Principios de la naturaleza y de la gracia fundados en la razón).

«Demostrado está, decía Pangloss, que no pueden ser las cosas de otro modo, porque después de hacerse todo con un fin, este no puede menos de ser el mejor de los fines. Nótese que las narices se hicieron para llevar anteojos; por eso nos ponemos anteojos; las piernas notoriamente para las calzas, y usamos calzas; las piedras para ser talladas y hacer castillos; por eso su señoría tiene un hermoso castillo: el barón principal de la provincia ha de estar mejor asentado que ninguno; y como los cerdos nacieron para que los coman, todo el año comemos tocino: en consecuencia, los que afirmaron que todo está bien, dijeron una chorrada; debieron decir que nada puede estar mejor. (Voltaire, Cándido).

«Un optimista me insta a abrir los ojos y mirar el mundo, a ver lo bella que es a la luz del sol, con sus montañas, sus valles, sus ríos, sus plantas, sus animales, etc. Pero, ¿es el mundo una linterna mágica? Por supuesto que estas cosas son bellas de ver; pero ser una de ellas es algo muy diferente.
A las pruebas evidentemente sofísticas empleadas por Leibniz para demostrar que este mundo es el mejor de los posibles, se le puede oponer seria y sinceramente la prueba de que es el peor de los mundos posibles. Pues «posible» no significa todo lo que la fantasía puede soñar, sino lo que realmente puede existir y subsistir. Así que el mundo está exactamente constituido como debía ser para poder subsistir con gran trabajo; si fuera un poco peor, ya no podría subsistir. Por consiguiente, un mundo peor es imposible porque no podría subsistir, así que de los mundos posibles el nuestro es el peor. (Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación).»

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