La máquina de Turing por Nicholas Fearn (Zeno and the tortoise)

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La máquina de Turing
por Nicholas Fearn (Zeno and the tortoise)
«Hay pocas personas de las que se podría decir que han hecho una contribución tan significativa a la victoria de los aliados como Alan Turing. Sin embargo, mientras los criminales de guerra nazis permanecieron libres en América del Sur, el creador de Colossus fue perseguido en su país. En 1952 fue arrestado por mantener una relación homosexual con un joven de Manchester. Él no trató de negarlo, sino que argumentó que no había nada malo en sus actos. Fue juzgado y declarado culpable y, en lugar de un año de prisión, sometido a una serie de inyecciones de estrógeno diseñadas para reducir la libido de 'desviados' sexuales. Como los homosexuales conocidos eran inelegibles para la habilitación de seguridad, también se vio obligado a renunciar a su trabajo de decodificación para el gobierno. A pesar de su postura desafiante, Turing fue encontrado muerto por envenenamiento con cianuro dos años más tarde, su madre cree que fue un accidente, que la manzana a medio comer junto a su cama mostraba que el veneno había permanecido en sus dedos después de un experimento químico.  Esto puede haber sido lo que él quería que ella creyera, pero el veredicto del forense fue de suicidio. El legado de Turing, y el de Bletchley Park, fue la revolución de los ordenadores en todo el mundo a finales del siglo XX.
Los descendientes de Colossus, según Turing creía, poseerían algún día mentes de la misma manera que lo hacen los seres humano. Si una máquina fuera lo suficientemente sofisticada y programada con las normas correctas, podría reproducir los procesos de pensamiento humano a través de la fuerza bruta de cálculo. Turing pensaba que lo mismo podría funcionar al revés: “Un hombre provisto de papel, lápiz y goma, y ​​sujeto a una estricta disciplina, es,” dijo, “en efecto, una máquina universal” . No había diferencias, sostuvo, entre los procesos del pensamiento y la naturaleza del pensamiento mismo. Lo importante es que pensar es calcular, de una manera u otra. Turing ideó un sencillo test para la conciencia -que ahora se conoce como el test de Turing- gracias al cual pensó que podríamos resolver el asunto, que debería llevar a producir una máquina tan sofisticada. Se han propuesto muchas variantes del test de Turing, pero todos se basan en un ordenador capaz de convencer a un ser humano de que es, en efecto, otro ser humano.»

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