Libertad y determinismo por Spinoza (Correspondencia), Freud (El malestar en la cultura), Harris (Caníbales y reyes)

image

Libertad y determinismo
por Spinoza (Correspondencia), Freud (El malestar en la cultura), Harris (Caníbales y reyes)
«Una piedra recibe de una causa externa, que la impulsa, cierta cantidad de movimiento con la cual, después de haber cesado el impulso de la causa externa, continuará necesariamente moviéndose. Así pues, la permanencia de esta piedra en movimiento es coaccionada, no por ser necesaria, sino porque debe ser definida por el impulso de la causa externa. Y lo que aquí se dice de la piedra, hay que aplicarlo a cualquier cosa singular, aunque se la conciba compuesta  y apta para muchas cosas; es decir, que toda cosa es determinada necesariamente por una causa externa a existir y a obrar de cierta y determinada manera.» (Spinoza, Carta a G. H. Schuller (1634), Correspondencia).

««Partiendo de ciertas especulaciones sobre el origen de la vida y sobre determinados paralelismos biológicos, deduje que, además del instinto que tiende a conservar la sustancia viva y a condensarla en unidades cada vez mayores, debía existir otro, antagónico de aquél, que tendiese a disolver estas unidades. De modo que además del Eros habría un instinto de muerte; los fenómenos vitales podrían ser explicados por la interacción y el antagonismo de ambos. [...] Progresé algo más, aceptando que una parte de este instinto [de muerte] se orienta contra el mundo exterior, manifestándose entonces como impulso de agresión y destrucción, [...] de hostilidad de uno contra todos y de todos contra uno. En lo que sigue adoptaré, pues, el punto de vista de que la tendencia agresiva es una disposición innata y autónoma del ser humano».(Freud, El malestar en la cultura).

«Un modo constantemente preferido por los antropólogos para eludir el problema de especificar bajo qué condiciones la guerra será considerada una actividad valiosa o aborrecible, consiste en dotar a la naturaleza humana de un impulso criminal. La guerra estalla porque los seres humanos, sobre todo los hombres, poseen un «instinto criminal». Matamos porque esta conducta ha tenido éxito desde la perspectiva de la selección natural en la lucha por la existencia. Pero la guerra como naturaleza humana tropieza con dificultades en cuanto uno observa que el asesinato no es universalmente admirado y que la intensidad y la frecuencia de la guerra son muy variables.»(Harris, Caníbales y reyes).

Texto con actividades